Mina Quiruvilca y Shorey 3

Mina Quiruvilca y Shorey 3

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Quiruvilca y la Mercantil: Un pueblo de precios inolvidables

Quien conoció Quiruvilca hace décadas, recordará que el corazón del comercio era la «Mercantil». Para quienes vivíamos ahí, era mucho más que una tienda; era un beneficio directo de la empresa minera. Teníamos acceso a productos de primera calidad —desde ropa y zapatos hasta comestibles y utensilios— a precios que hoy parecen imposibles.

El beneficio del vale minero

La clave de la Mercantil eran los precios congelados. Mientras que en Trujillo los costos eran estándar, en nuestro pueblo los obreros contaban con el apoyo de la empresa a través de vales. Recuerdo que artículos básicos o calzado tenían precios simbólicos, como zapatillas a 5 soles, mientras que fuera del ámbito minero costaban mucho más.

Ese sistema garantizaba que las familias trabajadoras tuviéramos acceso a todo lo necesario. Aunque los vales eran limitados para algunos, para los obreros eran una ayuda constante cada semana.

El aroma del pan de la empresa

¿Cómo olvidar el pan? Recuerdo con especial cariño cómo vendían esos panecillos de la empresa: 8 o 10 panes por apenas 10 céntimos. Era una época donde el trabajo duro se compensaba con una calidad de vida que hoy es un recuerdo nostálgico.

La Mercantil no solo vendía productos; era el centro de nuestra economía cotidiana. Muchos incluso venían desde lejos para aprovechar los precios bajísimos que teníamos en el pueblo. Hoy, al compartir estas historias, no solo hablo de números o productos, hablo de la vida que construimos en Quiruvilca bajo el cuidado de la empresa.